4 meses, 3 semanas y 2 días: El tiempo pasa, las buenas historias no.

por Chinaski

Dirección: Cristian Mungiu.
País: Rumanía.
Año: 2007.
Actores: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alex Potocean, Luminita Gheorghiu, Adi Carauleanu, Madalina Ghitescu, Catalina Harabagiu, Sanziana Tarta, Mihaela Alexandru.
Guión: Cristian Mungiu
Fotografía: Oleg Mutu.
Duración: 113 min.

Esta película rumana de título descriptivo es la confirmación de que el buen cine, el cine original, el que nos sorprende y nos tiene en tensión, no tiene que pasar necesariamente por grandes giros de guión ni espectaculares imágenes, ni siquiera recurrir a la metáfora, para ser enorme en pantalla. Gran película, de demoledora simpleza pero de arriesgada factura. Esta película es una pequeña maravilla, que aún hablando en rumano (muy recomendable versión original, como casi siempre), se comunican en un lenguaje universal, con el que al espectador no le cuesta identificarse.

Excelente aunque simple historia, conjuntamente con arriesgada puesta en escena, en la que destacan:

- Tomas muy largas, larguísimas, de todo tipo, corales o con cámara en mano siguiendo a la protagonista, con planos fijos buenos y que además vienen a cuento y no son simplemente para lucirse. A destacar en este sentido, una reunión familiar que agudiza el sentimiento de tensión de la protagonista y que está perfectamente filmada, para mi gusto, con el plano fijo centrado en ella, rodeada de todos los demás participantes. Cuanta más gente habla, más pequeña se vuelve la protagonista. Se palpa este ambiente con los dedos. Esto sucede porque en, general, la película tiene un pulso fantástico, que, a mi, al menos me hizo vivir la película con mucha tensión.

- Una forma muy sutil, pero directa, de mostrarnos los pilares de la sociedad que rodea a las chicas: las instituciones públicas (la residencia universitaria, el hospital), la familia (el novio, la boda que se sucede en el hotel), y el control del régimen, esa necesidad de identificar y controlar a los ciudadanos que aún se vive en estos países (los pasaportes en el hotel, el ticket de metro en el tranvía) con la consiguiente necesidad constante de estar jugándote el cuello por burlar la ley. Una necesidad que se muestra inteligentemente en una de las primeras escenas con la que parece simple necesidad de abastecimientos básicos que son negados en el mercado normal y que finalmente se convierte, como en una bola de nieve, en la incapacidad para someterse a un aborto. Prohibiciones simples que esconden a un sistema que prejuzga a sus ciudadanos y los situa en un estraperlo diario, ya sea de tabaco o de vidas.

- Todo ello de la mano de unos actores que logran hacer totalmente creibles sus emociones. El director acierta plenamente dejando el peso de la acción en manos de una brillante actriz rumana principal que se come literalmente la pantalla y que nos llega a transmitir todo el miedo, las dudas, la angustia y la seguridad de su personaje, al que dota de una personalidad tramendamente definida a base de gestos, miradas y pocas pero muy significativas palabras.

Escenas que destacar, muchas, pero me quedo con el encuentro en el hotel entre las chicas y el doctor, terrible, y ya no solo por lo que puede suceder en esta habitación, si no por la personalidad del doctor, por como habla, lo que dice, como actúa. Brutal. No hay condescendencia con los personajes, cada uno luchando por sobrevivir, o perdidos en una sociedad que los limita y que les obliga a luchar por conseguir lo que desean, ya sea una laca de uñas o en otro nivel, practicar un aborto. No hay un drama exagerado, sino contenido. Un drama real, donde siempre habrá un día siguiente al que hacer frente, bajo la más absoluta normalidad.

Por ponerle un pero, diría que hay una escena que claramente me sobraba en el metraje, aunque supongo que necesaria, es lo único que me pareció un tanto extraño en un conjunto que ya me había situado moralmente sin necesidad de imágenes explícitas.

En fin, película muy buena, técnica y narrativamente arriesgada, acusadora desde la más simple descripción de los hechos, desalentadora pero fuerte, como el personaje central. Simple y directa. Un 8 como una casa. Casi un 8´5.

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