Elizabeth: La Edad de Oro

por Raúl

Dirección: Shekhar Kapur.
Países: Reino Unido y Francia.
Año: 2007.
Actores: Cate Blanchett, Geoffrey Rush, Clive Owen, Abbie Cornish, Samantha Morton, Jordi Mollà, Rhys Ifans.
Guión: William Nicholson y Michael Hirst.
Música: Craig Armstrong y A.R. Rahman.
Fotografía: Remi Adefarasin.
Duración: 114 min.

Cate Blanchett vuelve a interpretar a Isabel I de Inglaterra diez años después de su magnífica interpretación en “Elizabeth” (a secas), pero en el máximo esplendor de su reinado, durante la declaración por parte de España de guerra y su consiguiente victoria. No es una secuela al uso, pero hay muchos elementos que hacen de ambas películas (más allá de estar centradas en el mismo personaje histórico) muy semejantes. Repiten director (el indio Sekhar Kapur), guionista y actores principales (Cate Blanchett y Geoffrey Rush).

La trama nos sitúa unos cuantos años después de “Elizabeth”, en el momento en el que Felipe II (Jordi Mollá) no consiente los cambios religiosos que se producen en Europa y está decidido a instaurar el catolicismo en Inglaterra, y para ello reunirá a toda su armada. La reina Isabel I acepta la declaración de guerra, pero además deberá enfrentarse a la traición y a tentativas de apoderarse de su trono dentro y fuera de su familia. Mientras la Reina estudia cuál es su mejor opción en el extranjero, su consejero Sir Francis Walsingham (Geoffrey Rush) sigue manipulando a la Corte con maestría e intentando hacer de Inglaterra una monarquía absoluta.

Pero la realidad es que esta película deja un poco de lado la historia para centrarse (como ya ocurriera en “Elizabeth”) en la psicología de los protagonistas y las relaciones personales. Y de eso se encarga Sir Walter Raleigh (Clive Owen), marinero que regresa de América con tesoros exóticos (impagable la escena en la que prueban la patata) y que encandilará a Isabel. Tanto, que muchas de sus acciones políticas se verán condicionadas por esta relación. Pero Isabel, que ha jurado rendirse en cuerpo y alma a su trono deberá ocultar su amor. Para ello le pedirá a su dama de compañía favorita, Bess (Abbie Cornish) que se haga amiga de Walter, para que el marinero no se aleje de ella, pero esta decisión el traerá graves consecuencias.

Es por esto que la película esta completamente centrada en los protagonistas y son los actores quienes llevan todo el peso de la trama, de ahí que la podamos calificar de thriller histórico. A Clive Owen ya estaba acostumbrado a verle actuar bien, y en esta ocasión vuelve a bordarlo con un personaje de pocas palabras, pero que con cada gesto dice mucho, sin embargo la actuación de Cate Blanchett me ha sorprendido por la cantidad de registros que muestra, pasa de la amabilidad típica inglesa a la rabia enfurecida en cuestión de segundos, y refleja la personalidad de Isabel, valiente, tozuda, aunque también caprichosa y enamoradiza de manera sobresaliente. Geoffrey Rush realiza un gran papel como consejero y astuto manipulador de la monarquía, y es una pieza clave para entender la trama y a los demás personajes.

Otro gran punto a favor es la ambientación. El maquillaje (por el que ya recibiera un Oscar “Elizabeth”), el vestuario amplísimo y la gran calidad visual de la película hacen que en más de una ocasión te quedes embobado observando los escenarios, con gran presencia del mármol y la piedra, con columnas majestuosas.

Pero existen fallos, a mi entender, que hacen que la película baje su calidad conforme pasan los minutos. La grandísima ausencia de escenas de acción, en una película que se supone, centra su argumento en la guerra con España, es imperdonable. Tanto, que en algún momento parece que se trate de una obra de teatro. Solo podemos conformarnos con tres o cuatro escenas en los minutos finales, la gran mayoría hechas digitalmente, en las que escenas pasan como flashes, quitando el sonido de la batalla para aumentar el de la banda sonora y la estrategia que tanto me gusta ver en una batalla no se ve por ningún lado. Si Inglaterra presume de la victoria contra España, no hubiera estado de más contar como se llevó a cabo. Si a eso le unimos que hay escenas demasiado lentas en las que si no se está atento a la trama te acabas perdiendo, nos encontramos con una película para saborear, pero que no llega a entretener del todo, o al menos no como se espera de una película histórica.

En fin, una buena película, en la que el reparto casi al completo realiza una actuación excepcional, pero que podría haberlo sido más, con una trama más fluida y con unas escenas de acción menos superficiales.

4 Respuestas a “Elizabeth: La Edad de Oro”


  1. 1 Tatenen

    Yo la vi ayer y bueno, me decepcionó un poco. La primera parte es muchísimo mejor, pero en fin, ésta se dejaba ver. Como aspectos negativos, a mi juicio tiene:

    - Los interiores, que la mayoría parecen una cosa extraña similar a una iglesia. A veces despista hasta el punto que uno no sabe dónde está transcurriendo la escena.
    - Algunos diálogos un poco flipadillos y Braveheartescos, llenos de palabras como “patria”, “honor”, etc.
    - Los españoles, que son de risa, por dios; todos renegríos, peludos y simiescos, con un Jordi Mollá doblándose a sí mismo que es grimoso total. Una cosa es que los ingleses tengan que pasar como “los buenos”, y otra es hacer del bando enemigo una caricatura que quita a la película cualquier credibilidad
    - El caballo nadando, qué sólo vale para soltar un desdénico “prrrfffff”
    - Cate Blanchett montando a caballo: o le enseñaron ayer, o se ha caído hace poco y le tiene pavor, pero va todo el rato encorvadilla, echando por tierra el resto de su regia actuación
    - El toque culebronesco de algunas partes de la trama. En la peli del 98 ya se machacaba el tema de la virginidad (ejem) de Isabel I, no veo la necesidad de repetirlo de nuevo hasta aburrir
    - La actriz que hace de Bess. No termino de comprender cómo la ambientación del resto de personajes es correcta, pero en cuanto ves a esa chica, se nota que es del siglo XXI en el peinado, el maquillaje y en la interpretación (bastante pobre) de la moza. Me da una rabia tremenda que las películas de época tengan una estética contaminada del momento en la que se ha rodado (un ejemplo extremo podría ser el truño de Destino De Caballero, y en la otra punta se situaría Las Amistades Peligrosas, que en este aspecto es impecable).

    Y, a favor:

    - Las actuaciones de Cate Blanchett y Geoffrey Rush, que están enormes, como en la precuela.
    - Clive Owen, que aunque no haga nada del otro jueves, ya me vale, ñam ñam
    - El vestuario, el vestuario y el vestuario. De las películas en las que más me ha impresionado. Es una pasada.
    - Lo que me hizo reír la frase de “en esos barcos viene la Inquisición”, cuando cinco minutos antes habíamos visto que los ingleses eran prácticamente iguales en cuanto a torturas imaginativas (número 10 de este espantoso listado, pero con unos simpáticos pinchitos hacia adentro a la altura de la cara: http://thecontaminated.com/the-most-painfull-torture-devices-of-all-time/ )
    - Y la sensación en general, ya que pese a los puntos negativos, me gustó. Un amigo me comentó que está llena de errores históricos, pero yo ni idea, así que la disfruté bastante. A diferencia de Raúl, yo no eché en falta más escenas de acción; de hecho creo que la última sobraba porque rompe el tono de la película.

  2. 2 Raúl

    Vaya, has hecho una segunda crítica :)
    Tengo que decir que para ver esta peli me lei unas cuantas sinopsis y críticas de la precuela, pero que no la he llegado a ver, quizás por eso me esperaba una película con más acción (tal como te lo ponen en el trailer te esperas cañonazos por un tubo), y no el toque culebronesco que tiene en ocasiones y que detesto, aunque en esta película lo hacen con bastante clase.

    Se me olvidó comentar la voz de Jordi Mollà, no se quién le diría que hiciera esa voz (supongo que no existen documentos que digan como tenía la voz de Felipe II), pero parece que haya expirado helio, sí.

  3. 3 Tatenen

    Es que me arranco a comentar y me enrollo, ya perdonarás la intromisión. :P
    El trailer ni lo había visto, pero ahora a toro pasado sí que es verdad que parece que presenta una película distinta.

    La precuela te la recomiendo, deja un muy buen sabor de boca.

    Saludos!

  4. 4 iñigo

    Caricaturizar tanto a los malos quita credibilidad y dramatismo a una película, me da igual que sea histórica que no. A estas alturas esto es tan obvio que impresiona ver algo como “Elisabeth”. Y en lo que a historia se refiere igual es hasta peor. Da igual de dónde sean los malos y de que pie cojeen (españoles del XVI, alemanes nazis, indios de aquellos westerns, rusos de la guerra fría… ingleses contra Mel Gibson en la época que sea…) Esta película es Disney total. Lo de la multitud en El Escorial-Plaza de Oriente blandiendo crucifijos es impagable… y Mollá imitando a un ser mezcla de Franco y el Corvax ese de las clases de inglés…buf. Sería válido en otro tipo de peli pero en esta se nota que es un quiero y no puedo.
    Un ejemplo sin mentar españoles. El personaje de María Estuardo es una histérica que se relame literalmente pensando en el degollamiento de la protagonista, que es al contrario, un ejemplo de inteligencia y bondad. Físicamente también difieren. La prota es bella e interesante y su rival podría ser cualquier seguidora cervecera del Manchester. Queda entonces rarísimo cuando a Isabel le dan esos ataques de remordimientos por firmar su sentencia de muerte: no encaja, no funciona, algo falla. Todo queda artificial y cutre, como metido con calzador.
    La gente dice que el vestuario es impecable, correcto en todos lo personajes… ¿pero es que nadie ha visto al embajador español? ¡pero si parece el conde-duque de Olivares! Vestuario bien documentado…para el siglo XVII. ¿Y la troupe de Joaquín Cortés que hace misas en mitad de una batalla naval?. O los cardenales y obispos que salen tras Felipe II (¡de pelo negro y con gola negra!), con esas barbonas jipis. Y en el bando bueno, cuando aparece Raleigh… buuuf…¿nadie se ha fijado en cómo va? ¿es que Malkovich en “Las amistades peligrosas” o “Brando” en Julio César no daban el pego y tenían su encanto sin ir de guaperas circense? Lo de que la historia es la historia y el cine el cine y tal y cual no me vale, al menos en una como esta de clara intención realista. Hay cosas que no cuelan y que echan por tierra todo lo demás que pueda haber de bueno.

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