por Griffin
Dirección: Craig Brewer.
País: Estados Unidos.
Año: 2006.
Actores: Christina Ricci, Samuel L. Jackson, Justin Timberlake, John Cothran Jr., Michael Raymond-James, David Banner.
Guión: Craig Brewer.
Música: Scott Bomar.
Fotografía: Amy Vincent.
Duración: 116 min.
No fui a ver esta película al cine porque a priori no me decía nada, y eso que mi chica estuvo haciendo campaña para convencerme. Al final la hemos alquilado y casi me ha gustado a mí más que a ella. A pesar del cabezón de Christina Ricci. Es coña (más o menos).
Bueno, pues eso, que esta es una de esas películas que si me quedo en lo que es el argumento, no me parecería interesante jamás en la vida, pero está realizada y contada de tal manera, que no te queda más remedio que apuntar el nombre del director bien (en realidad ya me lo sabía bien aunque no hubiera visto nada suyo) y estar atento a todo lo que haga. Por eso una de las próximas pelis que alquile será Hustle And Flow. Curiosidad curiosona: Craig Brewer, el dire, NO es negro. A lo mejor os da por pensar que sí, por las películas que hace y esas cosas. Pero no lo es, al menos por fuera.
La historia que tan poquito me atraía es tal que así: una díscola blanquita que vive con su noviete militar en uno de esos estados sureños de los USA se da a la mala vida de la ninfomanía (o zorreo, en lengua común…bueno no, que es una enfermedad, coño, dejémoslo en ninfomanía) cuando este novio la deja para irse a Irak. Un negraco, antiguo bluesman y recientemente abandonado por su mujer, será el que se encargue de llevarla por el camino recto de Dios y el buen vivir (sin follar con todo bicho viviente ni faltarse al respeto a sí misma). Para ello, nada mejor que atarla con una cadena a un radiador de pared. Lo que no puede el método de la aspirina, lo puede un montón de hierro atado a la cintura.
Esta cosa tan sencillita pero tan ocurrente (porque es bestia, ¿o no?) no me decía nada porque las historias de este tipo que se basan tanto en el sexo me suelen parecer facilonas: tiran de recursos vacíos y generalmente no aprovechan el elemento sexual (o lo hacen mal) para hablarnos de otras cosas. Para ver rollos morbosos y sexuales ya existe el porno, gracias. Ejemplos de mal cine sustentado en escenas y argumentos sexuales hay docenas. De buen cine ahora mismo sólo se me viene a la cabeza Intimidad (y tampoco es un hito de la historia del cine, pero tiene buen oficio y es más que válida). Hay más, pero tengo la imaginación y la memoria un poco desgastadas después de un día de trabajo delirante. Ah sí, Fuego En El Cuerpo es un peliculón magistral, aunque también es verdad que no está tan plagado de sexo.
De Black Snake Moan sólo me esperaba ver un desfile de tetas blancas y penes negros, posturitas morbosas (la típica con ella poniendo el culo apoyada en un espejo, por ejemplo, que sí, sale), mucho calor, físico y figurado, y menos tres en cuanto a una historia sólida se refiere. Me he equivocado en mis prejuicios, y me alegro. El argumento sigue sin ser nada genial (aunque tiene un par de apuntes con cierta originalidad que lo enriquecen), pero la forma de contarlo tiene un adjetivo para defirnirla: estilo. Craig Brewer tiene un gran estilo. No es ninguno de mis idolatrados Michael Mann, Bong Joon-ho o Paul Thomas Anderson (sin citar a clásicos), pero el tipo definitivamente tiene estilo.
La dirección por tanto nos regala una historia perfectamente llevada, con un ritmo medido en un montaje al que no lo sobra nada y que no tiene (creo recordar) ni un solo trompicón. Buena composición de planos y muy buen hacer a la hora de elegir la velocidad de la acción, con un uso muy justo de la cámara lenta, dotándola de un efecto expresivo porque se utiliza muy puntualmente (aay, amigo Snyder, que 300 te daba sólo para hora y cuerto y doblaste la duración a base de cámara lenta con todo el descaro). Me ha gustado bastante la elegancia a la hora de mover la cámara, apoyada en una fotografía con mucha exposición; una luz de sol que casi quema la imagen y crea un ambiente muy palpable y realista, a su modo.
Los actores están a un buen nivel, con la excepción de nuestra cabezona favorita, que da lo máximo de que es capaz, pero nunca llega al talento de otros. Y con todo, he disfrutado más que en la mayoría de sus otras actuaciones (y no por las tetas, que siempre pensamos en lo mismo), comunica y se expresa mejor de lo acostumbrado. Quizás le falta un poco de angustia real en ciertos momentos. Samuel L. Jackson es tan bueno como los papeles que hace, es decir, cuando hace Deep Blue Sea se queda en anécdota, porque no hay dónde rascar pese a la personalidad que él le aporta; cuando le dan uno bueno lo hace más que genial (hay otros actores, como Russell Crowe, por ejemplo, que independientemente de lo bien o mal que nos caigan, y lo bueno o malo que sea el papel en cuestión, siempre lo hacen bien y aportan algo interesante). El papel de Lazarus está muy bien escrito y mejor interpretado. Aquí el amigo Jackson presta su pedazo de presencia física y nos deleita con una interpretación plena de fuerza, con muchos recursos y un montón de detallitos para fijarse y aprender.
Y termino hablando de la música, que en esta película tiene una importancia especial debido al pasado de bluesman del personaje de Lazarus, que comentaba antes. La música es la polla, directamente. Escucharla por separado, especialmente teniendo en cuenta que Samuel L. Jackson no lo hace mal pero tampoco se podrá ganar la vida como cantante, puede resultar insuficiente. Pero sobre las imágenes, la música se revela como el lubricante perfecto para el motor de la historia, magnificando ciertas secuencias y compactando todo el relato, dando caña cuando toca y haciéndonos mover la cabeza al ritmo que nos marca. Magnífica.
Si no la vísteis, toca alquilarla (o bajarla o lo que hagáis, piratas). Si os gusta la música blues además no toca, sino que es obligado.
PD: ¿He dicho que se le ven las tetas a Christina Ricci? Sí, ¿verdad? Por si acaso: se le ven. Un par de veces.
PPD: Y sale Justin Timberlake, para las chicas que no se pongan cachondas con las tetas de Christina.
PPPD: Y si no os gusta Justin, pues nada, sale un negro predicador que no está bueno pero igual eso os pone juguetones, yo que sé.








Yo la voy a ver en breve, ya había leído algo y visto el trailer, pero iba a jugármela, Ricci y ninfomana no estaba seguro de que mereciera la pena y en casa podría acabar viendo las escenas “interesantes” si salia mala, pero ahora voy con más esperanzas.
Para mi fue un sorpresón. Había oído poquito de la película y terminé viéndola por ver algo. Y la verdad es que me encantó de cabo a rabo, sobre todo Samuel L. Jackson y la banda sonora. También merece la pena señalar que no me pareció, en ningún momento, una peli pretenciosa como podría haber sido, y eso se agradece.