por Su
Dirección: David Fincher.
País: Estados Unidos.
Año: 2007.
Actores: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Anthony Edwards, John Carroll Lynch.
Guión: James Vanderbilt.
Música: David Shire.
Fotografía: Harris Savides.
Duración: 158 min.
Todos a cubierto! Nueva peli del autor de Seven y El Club de la Lucha! Basada en hechos reales. ¡Temblad! Asesino en serie, crímenes sangrientos, cartas a periódicos… Y cerca de dos horas y media de metraje que se hacen insufribles (¡aaaaaaaaaah! ¡Horreur!). Para mí, el fallo gordo de la película.
Fincher tenía todas las de ganar, un guión aceptable, unos actorazos que lo bordan en sus papeles, una ambientación y vestuarios conseguidos. Pero dar cabida a más de lo que en principio es razonable, saturar de información que no lleva a ninguna parte, mostrar historias que poco nos aportan a la trama de la historia provoca bostezos, miradas furtivas al reloj y movimientos casi espasmódicos en la butaca.
Pero hablemos de lo bueno. Jake Gyllenhaal, por ejemplo, que se hace con un papel digno de un Forrest Gump en una novela negra. O de Mark Ruffalo, de poli setentero, lleno de nervio. Un virtuoso el tío, sí señor. O de Robert Downey Jr., que hace su especial imitación de Jack Sparrow como periodista borracho. Y es que tiene un casting de lujo que se da a valer, por lo que supongo que Fincher no será tan mal director… Del resto del reparto me quedo con Chlöe Sevigny (cuándo le darán un papel de prota a esta chica, porque se podría llevar un Oscar), Anthony Edwards (nuestro dr. Green de Urgencias, pero con un horrible bisoñé el lo alto de su cabeza) y los Carnivaleros John Carroll Lynch y Clea DuVall.
Del guión hay que decir que al basarse en hechos reales, Fincher se ve atado de pies y manos a la hora de darle un final correcto. Dar tres pantallazos para resolver la película igual no es lo más ortodoxo, pero también es de alguna manera una metáfora de una historia inconclusa, una obsesión por algo que marcó una época pero que se quedó en agua de borrajas, un asesino que no sabemos si fue tal que no se dejó coger.
Zodiac logra transmitir a ratos la angustia, el miedo, la sensación de una época concreta de una sociedad, encarnada en dos entornos, un periódico y una comisaría, ante la indefensión de un asesino incontrolable, que burla los métodos científicos de la època y que se vale de los medios de comunicación. Unos medios que a la vez sirven de elemento magnificador y distorsionador de la realidad.
En cierta manera, Fincher aborda hábilmente la película (sí, salvo el hecho de que dura un trayecto de AVE). Y no sólo eso, sino que acierta en su enfoque original y sin artificios. A medio camino entre el thriller, la ficción-terror y el drama, el resultado es más que digno.
Para personas con tiempo (dos horas y media, en concreto), amantes del rollo “asesino en serie” y de los thrillers con pocos tiros y carerras.
Lo mejor: El personaje de Gyllenhaal, la interpretación de Ruffalo, que está basada en hechos reales y las escalofriantes escenas de crímenes (a Fincher se le da bien eso, eh?).
Lo peor: El metraje (excesivísimo, mortífero), que está basada en hechos reales y eso perjudica la resolución del final.








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